9.9.13

Por Yael Crivisqui.

¿Quieren una noticia? 

Julio López sigue desaparecido.


Estamos a unos días de que se conmemore un nuevo aniversario no sólo de la desaparición física de Julio López, sino también de la desaparición de tal hecho de los medios de comunicación y de la “agenda” política nacional. Si sumáramos las horas, minutos y segundos desde la desaparición llegaríamos a 7 años.
Las grandes empresas de comunicación sienten un hambre voraz por lo que vende, es por ello que titulan, o si se quiere “dan voz”, a las noticias que son más de lo mismo: cholulerio y politiquería. Del mismo modo, hay un hambre incluso más grande por parte de los medios de comunicación independientes de las empresas, a los que llamamos “alternativos”, de darle voz y ponerle el cuerpo a las noticias que se hacen humo en las grandes redacciones.
Cumpliendo la verdadera función de una información democrática y plural, donde permanentemente se ponen en debate los silencios sobre las desapariciones que muchos de nosotros no podemos entender, acá nos seguimos preguntando ¿dónde está Julio López?
En los tiempos que corren y considerando la historia que tenemos como país, no podemos tomarnos con naturalidad este tipo de hechos. Nadie está hablando –como hacen muchos medios, manipulando la información según su interés- de que estamos ante cuestiones como la censura y demás porque usando el sentido común bien sabemos que eso de la paranoia y el terror acabó, que hoy el contexto histórico-social es otro y mucho se ha hecho por castigar a aquellos que usaron el terror para ejercer control sobre toda una sociedad a través del genocidio. A pesar de esto, suceden cosas que no son normales, que implican un atraso importante y que no reciben respuesta por parte de la Justicia y el Gobierno.
A medida que voy escribiendo la pregunta: ¿donde está Julio López?, se me va transformando en la siguiente afirmación: Julio López sigue desaparecido. Entiendo que esta afirmación que se dio a través de una duda debe convertirse en lucha, en acción; en recordar exigiendo y no omitiendo por no meterse.
No debemos dejar de insistir con fuerza y haciendo ruido en que hay una problemática, que la solución serían las respuestas a preguntas como ¿Cuál es el estado de la causa?, ¿se está avanzando?, ¿cuál es el estado de la investigación?, ¿hay alguien del Estado capaz de informarnos? La solución que todos quisiéramos es, claro, que Julio aparezca con vida al igual que Facundo Rivera, Luciano Arruga, Marita Verón y todxs los pibes que desaparecen diariamente en los barrios por obra de la policía; hechos en los que el Estado se empecina en ausentarse. Así como vamos a seguir persistiendo, vamos a seguir recalcando que cuando hay iniciativas, respuestas y discusiones por parte del Gobierno el pueblo claramente acompaña y hay sobrados ejemplos de que ello sucede.
Entonces, ¿por qué seguir con el ocultamiento, con el silencio?
Julio López sigue desaparecido, el hecho también lo está de la agenda política y mediática. ¿También lo está de la sociedad? No quiero que esta pregunta se transforme en una afirmación y mucho menos que se normalice. Por eso lo voy y lo vamos a seguir comunicando.



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