9.9.13

Por Judith Gerbaldo







LOPEZ/ 7 años de Indignación



Mirta se asusta del miedo al miedo, y sonríe de la mano con cada represor sentado a su mesa;
Mientras Sonia  sigue buscando a su nieto cada día de su vida;
Vas a La Perla y sabés/sentís/estremecés  porque allí estuvieron, te lo recuerda  esa energía vibrante en el sopor de las siestas y la envolvente brisa que remueve los pastizales;
Te acercás, como sea, hablando/entrevistando/leyendo o simplemente mirando, a las historias construídas de fragmentos, de ausencias – flashes- sensaciones- recuerdos del futuro, de quienes recuperaron su identidad, y entendés.  Entendés porqué.  Mientras tanto, “en un luminoso departamento del barrio de Belgrano” y sin ningún atisbo de vergüenza, Graciela le dice al Ámbito.com  “Fue agresivo bajar el cuadro de Videla”.
Todo vale.
Caminás por la peatonal  con el olor bosta que brota desde los rincones y te rebota en la cara, mientras la gente come helado o juguito congelado, porque hace mucho calor. Andando un poquito más allá, descubrís que la Artigas al 100 es la cloaca más reciente de la ciudad sojera sin capacidad de reacción al inodoro que abre sus fauces y aprisiona.
Que se cumplan 7 años de la segunda desaparición de Lopez es una anécdota en la basura de la desmemoria.  Al final de cuentas, son tan variadas las cosas que nos pueden escandalizar.





Por Yael Crivisqui.

¿Quieren una noticia? 

Julio López sigue desaparecido.


Estamos a unos días de que se conmemore un nuevo aniversario no sólo de la desaparición física de Julio López, sino también de la desaparición de tal hecho de los medios de comunicación y de la “agenda” política nacional. Si sumáramos las horas, minutos y segundos desde la desaparición llegaríamos a 7 años.
Las grandes empresas de comunicación sienten un hambre voraz por lo que vende, es por ello que titulan, o si se quiere “dan voz”, a las noticias que son más de lo mismo: cholulerio y politiquería. Del mismo modo, hay un hambre incluso más grande por parte de los medios de comunicación independientes de las empresas, a los que llamamos “alternativos”, de darle voz y ponerle el cuerpo a las noticias que se hacen humo en las grandes redacciones.
Cumpliendo la verdadera función de una información democrática y plural, donde permanentemente se ponen en debate los silencios sobre las desapariciones que muchos de nosotros no podemos entender, acá nos seguimos preguntando ¿dónde está Julio López?
En los tiempos que corren y considerando la historia que tenemos como país, no podemos tomarnos con naturalidad este tipo de hechos. Nadie está hablando –como hacen muchos medios, manipulando la información según su interés- de que estamos ante cuestiones como la censura y demás porque usando el sentido común bien sabemos que eso de la paranoia y el terror acabó, que hoy el contexto histórico-social es otro y mucho se ha hecho por castigar a aquellos que usaron el terror para ejercer control sobre toda una sociedad a través del genocidio. A pesar de esto, suceden cosas que no son normales, que implican un atraso importante y que no reciben respuesta por parte de la Justicia y el Gobierno.
A medida que voy escribiendo la pregunta: ¿donde está Julio López?, se me va transformando en la siguiente afirmación: Julio López sigue desaparecido. Entiendo que esta afirmación que se dio a través de una duda debe convertirse en lucha, en acción; en recordar exigiendo y no omitiendo por no meterse.
No debemos dejar de insistir con fuerza y haciendo ruido en que hay una problemática, que la solución serían las respuestas a preguntas como ¿Cuál es el estado de la causa?, ¿se está avanzando?, ¿cuál es el estado de la investigación?, ¿hay alguien del Estado capaz de informarnos? La solución que todos quisiéramos es, claro, que Julio aparezca con vida al igual que Facundo Rivera, Luciano Arruga, Marita Verón y todxs los pibes que desaparecen diariamente en los barrios por obra de la policía; hechos en los que el Estado se empecina en ausentarse. Así como vamos a seguir persistiendo, vamos a seguir recalcando que cuando hay iniciativas, respuestas y discusiones por parte del Gobierno el pueblo claramente acompaña y hay sobrados ejemplos de que ello sucede.
Entonces, ¿por qué seguir con el ocultamiento, con el silencio?
Julio López sigue desaparecido, el hecho también lo está de la agenda política y mediática. ¿También lo está de la sociedad? No quiero que esta pregunta se transforme en una afirmación y mucho menos que se normalice. Por eso lo voy y lo vamos a seguir comunicando.



2.9.13

LÓPEZ Por Claudia Huergo

Quisiera tener alguna anécdota triste
Algún recuerdo luminoso
Desde dónde escribir su falta, López.
Pero no los tengo, y lo mismo escribo.
Escribo sobre un desconocido para mí.
Escribo acerca de un desconocido
Que se me aparece en fotos
En dibujos
En stencils.
Se me aparece
Con su cara de hombre
De albañil Fotos-dibujos-stencils- que ni siquiera tengo
Propiamente
En el sentido de una propiedad
Sino que me los encuentro
Desparramados
Por la ciudad
Por las plazas
En las paredes
En alguna vereda.
Su rostro chorrea en los paisajes urbanos
Y es tan de todos
Y tan de nadie
Pienso en esas formas de celebridad
En qué hubiera pensando Jorge Julio
Un individuo llamado Jorge Julio
De tamaña notoriedad
Si alguien alguna vez le hubiera dicho
Del costo del ascenso a la fama
Pero nadie piensa ya en ese lugar
En ese lugar Jorge Julio
Ya nadie responde
Sus desaparecedores
Hicieron nacer un fantasma
Un fantasma de ojos cerrados en algún dibujo
Un fantasma que mira desde una foto
Que se incorpora
Que taladra
Que reclama Aparecer.
Vivo o muerto.
Cal o ladrillo.
Pero aparecer.

Aparecer.

13.8.13






Los argentinos tienen que saber

Discurso Hermoso e Insoportable

9.8.13

Variaciones sobre López por Hernán Brienza


Jorge tiene miedo y no hay nadie. 
Jorge tiene sueño y en este país duermen todos menos él.

Iván Ferreyra conspirador cultural


Primera variación

Desde hace más de cinco años Iván Ferreyra poeta y novelista cordobés lleva adelante el proyecto Zepol, variaciones sobre López, que consiste en que escritores y artistas de todo el país mantengan despierta la preocupación sobre la desaparición de Jorge Julio López en su blog.  Me gusta su idea justamente porque no hay una linealidad en la interpretación no hay una direccionalidad no hay un planteo facilista, maniqueo, y de utilización miserable. Pero tampoco es posible el olvido; y, claro, la memoria –como una intención de inmortalidad- es un asunto colectivo. Hay algo más que merece mi atención: es la palabra “variaciones”. Porque renuncia al quietismo; la idea del movimiento, de que algo está vivo de que no se trata de un recuerdo estático sino que “varía” se modifica, se metamorfosea. Porque los lugares  comunes del reclamo utilitario, de la repetición de la insistencia quejosa condenan a López a ese lugar del no ser.





Úsalo.




Úsalo. 

Sello: Esteban Tazzioli. 
Fotografías: Verónica Meloni.