26.10.10

Eugenia Cabral


Hola, Iván. Hola, Zepol. Me disculpo por no poder asistir, no estoy bien de salud (mis articulaciones). El albañil que iba a participar tiene un compromiso de familia (dos niñitos), por eso no asiste. 
Mi abrazo solidario y mi texto, que me hubiera gustado enterrar después de leerlo. Si podés imprimirlo y ponerlo bajo tierra, te lo agradeceré, si no ya veré de hacerlo cuando pueda ir.
Eugenia

GRABADO EN MI TIERRA

Como una vieja fotografía tu imagen se va agrisando. La imagen de la tragedia reciente se va poniendo gris ocre en el diario de anteayer.
Como una vieja foto carnet tu imagen va incluyéndose en el pasado. La figura del dolor se vuelve mancha de tinta en los papeleríos de algún ministerio.
Como un negativo de antiguo rollo de película, tu silueta va quedando grabada en sombra.
Y con la imagen, el nombre. “Jorge Julio López, testigo secuestrado”, va reduciéndose a “Julio López, posible secuestro”. A “López, el desaparecido”.
Pero Zepol, tu nombre al revés, tu nombre en negativo, tiene la fuerza de una clave secreta por donde acceder a puertas prohibidas.
Zepol es una contraseña para reconocernos, una consigna para organizarnos.
Nos mintieron al decir que no pasan dos veces las mismas aguas bajo el mismo puente, ¿o sí?
Mintieron al afirmar que el rayo no cae dos veces sobre el mismo árbol, ¿o sí?
Y entonces, ¿qué es esta agua negra llevándose a López, a Arruga, a…?
¿Qué, este rayo partiéndonos en el siglo siguiente a aquel donde nos vencieron?
Yo y vos y nosotros y ellos, con el nombre al revés –como lo inventamos-, con el tronco partido dos veces y dando tumbos entre aguas de muerte, así y todo, cavaremos en la tierra tu memoria, en la tierra, no para que descanses en la arqueología sino para que renazcas; no para borrarte, sino para inscribirte.
Como una señal que dejó la creciente del río sobre las rocas de la orilla, porque volverá a pasar por allí.
Como un helecho prehistórico que dibujó sus ramas vivas en el cuarzo, porque allí nació y no quiere irse.
Como un mortero indígena cavado en la piedra con sus marcas de cereal, indelebles. 

Eugenia Cabral
2 de octubre. 2010.

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