Déjenme partir y dar de mi desmadejado sol afincado en oraciones Déjenme en otrora lugares de destinación: allí allí un puntero señala sobre las pizarras tachonadas de verde haciendo fantasmas perfiles de país afronterando hacia interiores de pena capital
Brotándose en regiones fundadas en libros calzadas
en libretos de reyes
hacia un espectro tiende esta regencia que no absuelve migrancias.
Déjenme estar y estar balanceando cada conveniencia sopesada en los platillos
Sum quique tribuere
Saturno vigila la especie hasta aquellas últimas funciones de funciones
paso de allí y de acá entre cardos moteados curativas babas y alumbre amargo
déjenme con el relámpago refinado que dejó a oscuras a Port Bou y ni alcanzó para cerrarle los ojos al pasajero y sus muñecos de mecanicismo. Tardanzas son migrancias para atontar el ser, quitado de la faz.
Amento so cava y cava entierra ladridos déjeme
Hay humo lo mismo hay sahúmo lo mismo y se arracima bajo el dintel la amnesia
Zumo de hogar y finca y pálpito déjeme el caos partiendo de mi parcela allí añoro un borde liso dando blanco para rayos en instantes de peligro.
Empaco misivas amorosas es que el empaque
me ayuda en avistamientos de aves de peligro de rapiña ese relumbrar del cielo
En el chispazo encuentro olvidos de palabras justas equitativas exactas
Déjenme partir sin salir bien decir vivir unir
Atestando occipitales de golpes de migraña proyectiles certeros cientos ciertos de banal rocío cierzo
Atiendan candelas velas de broquel amontonado al pie no parte un rayo de mí parten piezas de piel alambicada herrada cerrojienta
Déjenme a la vera de allí entablar esa conversación finita vidente venidera a donde raja alientos la reja de palabra dicha para extensas orejas orando letánicos tétanos y temblor.
Para ti voy cantando solo el estribillo
rima rima su nemotecnia rumia rumia nuestra cantinela
antífona intempestiva
Estos parajes deshabitados esperan de mi
partir y dar de mi desbaratado planisferio.
De parte de todos volvemos solo uno atizando este breve ardor de la mañana una brasa escuálida aqueja la escarcha escarpada de léxicos rastro de llamarada dragona arrogante brava sobre abras
La exclusa responde
De todos modos responde aturde y nadie ha preguntado
se barrunta desde el chasquido el signo de pregunta me oyes
El único idioma que empieza una pregunta con un signo
es paño oloroso
No le alcanza con escalar los tonos hasta la interrogación
desconfía del oído del ojo del entendimiento del otro del mismo corazón
Meditando vamos la pasionaria la terca huidiza por la vial actea en uso de violencia lejos legítima irritada
Déjenme con la parte de la nieve con la joven parca le creo la crío bajo mi ala
mi parte de yo lírico mi cimbrón voy a desarmarlo hasta una pieza
Zarandas hasta delgadas menas eligiendo como si quien quedara en vetas fuera a quedar sabrá que de todos modos responde si no es a un nombre es a un orden numeral
Alimento el brasero funde diamante y al fondo quedan huesos de carbono catorce
hace humo lo mismo
Exhuman sílabas me oyes
lo mismo
Ecce humus diamante
Callan en una escala superior a siete sílabas ariscas déjenme el desorden abrochado sinsabor
Fuerte jengibre jalona las papilas pendula fondea escuece enjugados paladares mondantes
Claros pensamientos opacan sentidos chocan barbaries berebere desprendidos hacia la borra del lenguaje
adivinamos destinos afianzados bajo fianzas entresijas
maternidades al acaso abruptamente elípticas
su laconismo empieza en el embrión
Este texto pertenece al libro inédito PARQUE TEMATICO